OTRAS CUESTIONES RELACIONADAS CON EL PRECIO
Además de decidir que descuentos o rápeles va a otorgar la empresa, y las formas de pago que va a admitir, hay que tomar decisiones sobre otra serie de cuestiones relacionadas con el precio del producto, como son las siguientes:
- Además de la fijación del precio del producto en sí, hay que decidir los precios de los diferentes tamaños, modelos o versiones del producto. Hay que tener en cuenta que la venta de un envase más grande supone un ahorro en manipulación, envase, etc. Vendiendo un envase más grande se evita que en una decisión posterior el comprador cambie de marca.
- Hay que decidir también si se van a fijar o no distintos precios según el área geográfica donde se venda el producto. El hecho de que la empresa se plantee tomar esta decisión en un sentido u otro tiene su fundamento en los costes de transporte desde la fábrica a las diferentes zonas.
- Además, y siguiendo con el tema del transporte, la empresa tendrá que decidir si los costes del seguro de transporte van a ser costeados por ella, o se van a repercutir al comprador, y, en su caso, quien se va a encargar de contratarlo.
- Por otra parte, la empresa fabricante tendrá que decidir si va a dejar libertad a sus intermediarios para que fijen el precio de venta al público, o si por el contrario va a imponer el precio, o por último, si lo va a recomendar.
Si la empresa fabricante decide que el precio de venta al público sea libre, en el momento que vende el producto al intermediario pierde el control sobre el precio del mismo.
Si la empresa opta por imponer al detallista el precio de venta al público, sabe desde un principio el precio que el comprador pagará por el producto.
Otra solución es la de poner un precio recomendado, de esta forma, la perdida de control sobre el precio que pagará el comprador no será absoluta, al mismo tiempo que orienta al detallista sobre el precio aproximado que puede fijar a su producto.
- Además, la empresa tendrá que decidir si, a igualdad de condiciones de compra, va a fijar el mismo precio para todos los intermediarios o no, siempre y cuando medien circunstancias especiales. Es decir, la empresa debe optar entre seguir una estrategia de precio fijo, o una estrategia de precio variable. La estrategia de precio fijo consiste en vender el producto al mismo precio a aquellos intermediarios que compren cantidades similares de producto. La estrategia de precio variable significa vender el producto a distintos precios a aquellos intermediarios que compren cantidades similares de producto. Para seguir esta última estrategia, la empresa puede utilizar como argumentos para la discriminación, razones tales como el nivel y la calidad de las relaciones que mantiene con determinados intermediarios, la rapidez con que le pagan, el número de años que mantienen relaciones comerciales, la presión de la competencia en la zona (puede ocurrir que por una mayor presión los precios en una zona sean más bajos y el mayorista tenga un margen inferior), etc. En caso de que la empresa opte por seguir esta estrategia, ha de tener en cuenta el posible malestar que puede generar el hecho de que se corra la voz de que algunos compradores adquirieron el producto a un precio más bajo, sin razones conocidas.
- Por último, antes de llegar a fijar el precio definitivo a los intermediarios, la empresa debe decidir si va a admitir o no devoluciones del material sobrante. En este caso, la decisión que tome la empresa implicará que sea ella la que asuma el riesgo del producto no vendido, en cuyo caso es posible que el margen que fije al intermediario disminuya. Por el contrario, si es el intermediario el que asume el riesgo de los productos vendidos éste tendrá que contar con un mayor margen.
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