Reflexiones sobre la revolución digital

Ayer, en la redacción de Marketinet dimos con un reportaje escrito por Jordi Minguell para El País que nos resultó bastante reflexivo sobre el futuro y tendencias de consumo de los productos culturales. Como el reportaje era bastante extenso os dejamos los puntos que nos han parecido más interesantes.

¿Cómo se explica la poca gente que conoce que tenga un CD de Lady Gaga y, en cambio, la de gente que sabe perfectamente quién es Lady Gaga? O, en otros términos, ¿cómo se explica que la saga Crepúsculo se haya convertido en tan solo cuatro años en una las franquicias culturales más rentables de los últimos tiempos cuando, en principio, sólo era un producto cultural de consumo rápido para adolescentes?.

La llave para entender estos dos fenómenos está en dos palabras: fans y convergencia. Factores que explican y decidirán los caminos que la cultura del siglo XXI tomará tanto a nivel de producción como de distribución y consumo. Unos síntomas en el epicentro de un seísmo cultural sólo comparable a la irrupción de la fotografía a principios del siglo XX.

 

Una tarde de verano, el comercial de telefonía Francisco Manuel Gutiérrez Barrachina, alias Paco, se aburría y, con un sencillo software de edición, decidió mezclar el vídeo de la cantante Beyoncé para el tema Single ladies con el tema clásico de flamenco pop Paco, Paco, Paco de la cantante y actriz Encarnita Polo. “A ver lo que pasa…”, dice. Colgó el resultado en el portal de vídeos YouTube y, meses más tarde, se convirtió en una celebridad virtual al conseguir más de dos millones de visitas.

Antes, los canales para acceder a la popularidad estaban mediados. Seguía vigente el concepto tú vales o tú lo mereces. Internet cambia eso. Ya no existe un gatekeeper. Ahora quien decide es la comunidad.

Y es apasionante que la gente haga vídeos pensado en YouTube y no en la MTV o en otro canal de televisión. Con la web 2.0 el potencial humano se ha desbloqueado y la viralidad ya forma parte de la cultura mainstream [dominante]. Hoy, lo más interesante, es que se está integrando en otros medios por lo que sus implicaciones son aún mayores.

Convergencia en el sector cultural significa que con la digitalización de la cultura (libros, películas, música, fotos…) dichos productos se pueden reproducir, consumir, compartir, comentar, modificar en un mismo soporte. El ordenador, sí, pero también la televisión con la introducción en el mercado de cadenas por Internet, la cada vez más compleja telefonía móvil, el desarrollo de los libros electrónicos y la creación de soportes nuevos como el iPad…. La implicación principal es que el producto cultural ya no se puede definir a través de su soporte sino a través de su consumidor. Y la segunda sería el desarrollo de nuevas narrativas que abarcan tanto en lo creativo como en lo comercial diferentes plataformas.

En el baile de la cultura digital pocas son las certidumbres.

Tal vez una: que los fans han vuelto a tomar protagonismo decidiendo lo que vale y lo que no vale. Lo que es negocio y lo que no es negocio. Otra: que ya no tiene demasiado sentido concebir una película sólo para salas cuando lo más probable es que se consuma en un portátil u otro dispositivo digital.

Tal vez, en este baile, lo que se esté realmente poniendo a prueba es nuestra capacidad para seguir su ritmo. Citando a Pablo Picasso, “la calidad de un pintor depende de la cantidad de futuro que lleve consigo”.

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  • Comentarios a: “Reflexiones sobre la revolución digital”

    1. josep

      josep:

      jul 21, 10 at 9:22

      muy bueno y muy cierto


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