La
arquitectura de un sitio web es uno de los campos más discutidos en los
últimos años de desarrollo de la web. Conseguir estructuras claras,
útiles y "usables" viene siendo uno de los puntos clave a la
hora de decidir el éxito o fracaso de un sitio web.
Como
en muchos otros aspectos de la vida, y como humanos que somos, nuestra mente tiende
a plantearse la creación de proyectos de forma secuencial a su uso futuro.
Por ejemplo, en el comercio tradicional, la distribución de una tienda
la plantearíamos empezando a pensar en el escaparate, el interior de la
tienda por donde se pasearán los futuros clientes, y por último,
el sitio donde pondremos la caja registradora. En web, muchas veces cometemos
este mismo error, y emprendemos los proyectos pensando desde una página
inicial (la home) hacia abajo, y no caemos en la cuenta de lo difícil que
es acertar de este modo en el planteamiento de la estructura de un sitio.
¿Por
qué digo que es un error este tipo de planteamiento?. Pues bien, yo lo
llamo el Error del Embudo Web. Que consiste en hacer las cosas muy atractivas
en el inicio (para que entre mucha gente) y según se profundiza te encuentras
más y más obstáculos hasta que finalmente, un acto, como
el de la compra, puede llegar a ser imposible por ser el orificio tan pequeño
que no podemos acceder a él. ¿Estoy exagerando?, pues plantéate
cuántas veces has abandonado una web pensando que si te lo hubieran puesto
más fácil seguramente habrías llegado a comprar algo.
¿Por
qué suceden estas cosas?. Por el dichoso Error del Embudo Web.
Pero
todo tiene solución.
Imaginaros
que para diseñar una tienda tradicional de zapatos fuéramos capaces
de abstraernos de cómo pondremos el escaparate (es difícil, lo sé)
y nos centráramos lo primero en imaginar el espacio ideal en el que el
cliente va a ejecutar su compra.
En
este espacio vacío ubicamos el espacio de pago: colocamos la caja registradora,
una alfombra cómoda, una buena ventilación para que estén
fresquitos mientras esperan la tediosa validación de su tarjeta de crédito,
una persona amable de sonrisa generosa, música de fondo, ...
Después,
tras crear este espacio idílico, diseñamos el interior de la tienda:
la distribución de los productos, áreas de probador, espejos y zonas
de descanso, etc.
Y
por último, nos centramos en el escaparate: productos en oferta, irresistibles
ganchos comerciales... o incluso, podríamos llegar a decidir no poner escaparate,
sino simplemente abrir la vidriera de par en par como parece estar de moda últimamente.
Así,
y no de otro modo hemos de diseñar nuestro sitio web.
Un
escaparate atractivo sin duda puede ser un gran generador de tráfico, pero
si no somos capaces de lograr una experiencia enteramente satisfactoria para el
cliente / usuario, éste difícilmente va a "pasar por caja"
nuevamente (y quizá no llegue ni a ella la primera vez).
¿Os
imagináis perdidos con vuestros zapatos nuevos en la mano yendo de un sitio
a otro de la tienda buscando la caja registradora?, ¿repetiríais
la compra en esta zapatería imaginaria si la cajera os preguntara vuestra
dirección postal, profesional, teléfonos, emails, empresa y cargo?
La compra,
descarga de archivos, presentación de información, etc. son el momento
decisivo de una relación web. Una tienda o cualquier sitio web bien estructurado
ha de plantear su home casi como lo más superfluo, y volcar todo su esfuerzo
en convertir el famoso embudo en un cilindro perfecto, en el que, llegar al fondo,
sea algo tan natural como deslizarse con un trineo por la ladera de una montaña
nevada.